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sábado, 13 de agosto de 2016

BAILANDO FELIPE Y ESPERANZA


Una de las actividades recreativas más frecuentes de la que podemos disfrutar una vez pasamos la línea de la jubilación es el baile. Y es que, además de ser divertido, también es una práctica que tiene numerosos beneficios para la salud, especialmente en la tercera edad. Entendemos como bailes de salón aquellos que se realizan en pareja, que tienen una coordinación entre ambos siguiendo el ritmo de la música. Lo que comenzó siendo un entretenimiento popular en muchos países, ha llegado a ser considerado como un deporte, con sus correspondientes competiciones. Pero en este caso nos centraremos en que descubras, si no lo has hecho ya, su parte lúdica y saludable, todo lo que puede aportarte el baile en esta etapa vital. El baile es una forma de expresión a través del movimiento que, además de ayudarte a mantener una buena condición física con el paso de los años, también hace que se libere la mente y mejore el estado de ánimo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda este tipo de actividad física para evitar problemas derivados del sedentarismo, como la obesidad o la hipercolesterolemia. También ayuda a dejar atrás el estrés o la depresión, por lo que esta práctica se ha posicionado como una de las mejores maneras de mejorar tu salud mientras pasas un buen rato. Tipos de bailes de salón Muchos de los bailes de salón provienen de Latinoamérica, como el chachachá, el mambo, el bolero y la rumba, procedentes de Cuba, la samba brasileña o el tango argentino, o los más destacados de esta modalidad, la salsa, también cubana, y la bachata de origen dominicano. Estados Unidos aportó a los bailes de salón su divertido y enérgico swing y el rock and roll. En España nació en el siglo XVI un estilo de baile sencillo que se denominó pasodoble y que tiene un gran éxito en la salas de baile para adultos mayores. La última en incorporarse a la lista de estos bailes es la kizomba, una danza de origen angoleño para los más atrevidos en la pista que está en creciente expansión. Entre los diferentes bailes existentes hay características que los diferencian, como la rapidez de la música o de los pasos, la manera de interactuar con la pareja de baile o las partes del cuerpo que efectúan el movimiento. Escoger el más adecuado para ti será cuestión de tiempo, gustos y condición física. Pero, en general, para los mayores es recomendable practicar bailes sencillos, menos arriesgados y que eviten las caídas, como el chachachá, la salsa, el mambo o el tango. Aunque si estás acostumbrado y te sientes en buena forma siempre puedes animarte a probar nuevas disciplina

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