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lunes, 28 de noviembre de 2011

JUAN PARRA BARRANCO


Juan Parra, comprometido con Jimena

"Soy más del Barrio Alto; siempre he tirado y sigo tirando 'pal' Barrio Arriba"


A Juan Parra llevamos toda la vida viéndole sólo medio cuerpo, el que sobresale por encima de la mesa (y del antiguo mostrador) de la Caja de Ahorros. Suficiente para tenerle por una persona conversadora, risueña y con su punto de timidez, como “escondido” detrás de las gafas y el bigote. Dicen los que le conocen que tiene una memoria prodigiosa, lo que no quita para que (¡lo sabemos!) acudiese a esta entrevista-cena “con los deberes hechos”. Lo suyo no es pasar de vacío por esta vida. Ha participado en la mayoría de movimientos, colectivos, corrientes y asociaciones que se han sucedido en las últimas cuatro décadas en Jimena, un pueblo del que pudo ser alcalde y no quiso, anteponiendo la amistad a otros intereses.

TioJimeno Digital: Jimenato de pura cepa, ¿no?
Juan Parra: Soy de la calle Sevilla, aunque ahora vivo en la Estación. Nací en Jimena, justo debajo del Ayuntamiento, en una casa en la que todavía vive mi madre. Como suelo decir, soy de la quinta del 72, segundo reemplazo, nací el 11 de Septiembre de 1951, el mismo día de las Torres Gemelas pero, vamos, que el día que pasó eso celebré mi cumpleaños. En la familia somos dos hermanos. Mi hermana actualmente vive en el Tesorillo.

TJD: Entonces no había escuela, ¿no?
JP: No. Mi primer profesor fue “zeñantoniochamorro” (señor Antonio Chamorro), que daba clases por los domicilios. Eran clases privadas, aunque a mi casa también venía a veces Martín Cano. Chamorro era uno de los profesores de Jimena junto con don Román o el mismo Alfonso Moreno, el de la luz. También estaba Prieto, no el poeta sino el padre de Tomás el que estaba en el Ayuntamiento. Este era famoso por su dureza... cogía la vara verde y…. Daba sus clases por la calle Ancha. Yo estuve con él un día o dos y ya no fui más. Me fui de allí, literalmente, corriendo.
También recuerdo de aquel entonces una clase de parvulitos enfrente de lo del maestro Sarrias. Y también a Ana Rosa y a don Teodoro, frente a la iglesia de San Francisco.
No llegué a acabar el Instituto porque ya entré a trabajar en la Caja pero fue la época de maestros como Eduardo López Mejías, al que se le ha hecho un homenaje después. Era un profesor muy atípico: ha sido el único en mi vida que me ha obligado a ir a clase los tres primeros días de la Semana Santa. Vivía en el molino del Tragante, que por eso se llama El Molino del Profesor. Fue una persona muy integrada en el pueblo y descubrió muchas cosas antiguas, como el mosaico de Marchenilla.
También de aquella época era Don Alberto Blanco.

TJD:¿Qué recuerdos tienes de aquella infancia?
JP: Los niños estábamos todo el día en la calle. No había ni coches ni televisión. Ni agua corriente en las casas. La mayoría no tenía ni saneamiento. De día ni siquiera había luz eléctrica, sino que la corriente llegaba a las 6 o las 7 de la tarde. Primero le “daban la prueba” y luego ya venía la definitiva. En casa no se podían encender dos bombillas a la vez porque saltaba un chivato y se apagaban las dos. Vamos, que a mi Juan, que tiene 20 años, le cuento estas cosas y no se lo cree.
Recuerdo que la primera vez que vi la tele fue para “ver” una corrida de toros, en lo de Castilla el viejo. Pero, vamos, había que poner mucha voluntad para ver los toros con tanta agüilla. Más tarde, ya comencé a ir a la casa de don Gerardo a ver su tele. Y allí vi series como El Fugitivo, Viaje al Fondo del Mar o Los Vengadores.
Mi pandilla eran Martín Cano y Juan Carlos Caña, que ahora está en Madrid. Estos eran mis vecinos y jugábamos en el “Llano de los Carlitos” del Paseo Cristina o junto al cuartel de la Guardia Civil, al lado del Pósito.
De mi época quedan pocos en Jimena: Carlos, Damián… los demás casi todos se han ido fuera, como Trillo.

Ledo en Tiojimeno

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